El Hombre del turbante rojo fue pintada por Jan van Eyck en 1443. Todavía hoy, la identidad del representado resulta desconocida y no son pocos los autores que afirman que se trata de un autorretrato, aunque también podría ser su cuñado o alguien anónimo. La maestría técnica en cuanto a la consecución de las calidades y la capacidad de plasmar la profundidad psicológica del representado hacen de este retrato una de las mejores obras de van Eyck y de la pintura de todos los tiempos.