miércoles, 17 de diciembre de 2014

TEMA 7: PINTURA GÓTICA. LA SIMBOLOGÍA EN EL JARDÍN DE LAS DELICIAS.



LA SIMBOLOGÍA EN EL JARDÍN DE LAS DELICIAS (El Bosco)

El Jardín de las Delicias es una de las creaciones más enigmáticas de El Bosco. Para saber qué representa este conjunto, necesitamos saber el significado de cada tabla. El tríptico cerrado muestra en grisalla el tercer día de la creación. Arriba, aparece Dios padre y en la parte superior de las dos tablas, una inscripción en latín con letra gótica dorada (Salmos 32,9) que es la clave para identificar el momento: En la derecha, Él mismo lo dijo y todo fue hecho y en la izquierda, Él mismo lo ordenó y todo fue creado. El mundo de El Bosco, sigue las convenciones de la época: la tierra es plana, con agua alrededor y con abundante vegetación, rodeada de una esfera, con reflejos luminosos para dar la sensación de ser cristalina y translúcida.

El tríptico abierto, contrasta por la brillantez de su color, con la grisalla del reverso, con sus tres paneles con una elevada línea de horizonte. 

        El panel izquierdo dedicado al Paraíso terrenal, donde aparece Dios con los rasgos de Cristo, es un Dios joven, en medio de Adán y Eva; en un segundo plano aparece la fuente de los cuatro ríos del paraíso, ala izquierda el drago (árbol canario) que se asocia con el árbol de la vida y a la derecha el árbol de la ciencia del bien y el mal, con la serpiente enrollada en el tronco.

En el panel central, que da título a la obra El jardín de las Delicias o La pintura del Madroño, se representa un gran número de figuras humanas, unas 400, animales, plantas y frutas. Las figuras suelen aparecer desnudas, ya sean hombres o mujeres, blancos o negros, y suelen aparecer en parejas o en grupos. Los animales presentan dimensiones superiores a las normales, al igual que las plantas y las frutas. Sin duda, El Bosco representa un mundo entregado al pecado, manteniendo relaciones sexuales, algunas contra natura con una fuerte carga erótica alusiva al tema central de esta obra, el pecado de la lujuria, aunque también alude a otros pecados capitales.
En el plano medio el Bosco representa un estanque lleno de mujeres  desnudas, rubias de larga melena, alusivas a Venus, y en el exterior, a su alrededor, hombres sobre cabalgaduras, aludiendo al predominio de lo impulsivo e instintivo frente a la razón. En un registro superior de esta tabla central, el artista representa arquitecturas fantásticas sobre el agua, la central similar a la fuente del primer panel, pero resquebrajadas, aludiendo a la fragilidad, al carácter efímero de las delicias de las que goza el ser humano.

En el panel derecho se representa el Infierno, al que se suele llamar “Infierno Musical”, por la presencia de instrumentos de música que se utilizaban para torturar a los músicos que se deleitaban con la música profana. Llama la atención en un plano medio, la presencia del hombre-árbol, relacionado con el demonio. En este panel se castigan todos los pecado capitales, como el monstruo que devora hombres y los expulsa por el ano (avaricia); los glotones que esperan que los demonios les sirvan sapos y otros animales inmundo (gula), también se castigan vicios censurados por la sociedad de la época como el juego; los problemas morales del clero, representado por un cerdo con toca de monja abrazado a un hombre.
Esta pintura es por tanto una obra de tema moralizador en la que El Bosco insiste en lo efímero de los placeres de la vida. El pecado es el nexo de unión de las tres tablas, al principio con el pecado de Eva en el Paraíso (motivo de misoginia medieval), en el paraíso terrenal y en su castigo en el infierno.

SILVA MAROTO, Pilar: Enciclopedia on line de El Museo del Prado


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